Algunos de ellos estudian una carrera universitaria, o dos, cuando deberían de estar a la mitad de la secundaria
Cualquiera que vea la televisión se habrá encontrado con niños genios como Dexter, Jimmy Neutrón, Malcom el de enmedio, Doogie Howser, y otros pequeños, que en sus juegos y travesuras incluyen teorías y fórmulas para salvar al mundo.
También habrán escuchado acerca del programa La teoría del Big Bang, donde Sheldom, Leonard, Howard y Rajesh son adolescentes con doctorados y maestrías, que aprovechan su tiempo libre para distraerse con los juegos de video.
Lo que quizá no sepa es que en México existen estos personajes –de carne, hueso y mucho cerebro- que cada año se reúnen para festejar un aniversario más de la Fundación Telegenio, que preside Antonio Rada.
Se encarga de apoyar a todos los padres que en casa tienen niños que leen antes de los cuatro años, que tocan instrumentos como los grandes astros del rock y que, la mayoría de las veces, se sienten incomprendidos.
Pequeños Einsten, Mozart y Bill Gates mexicanos, con un coeficiente intelectual mayor a las 130 unidades, puntuación mínima requerida para formar parte de esa minoría mundial llamada genios o personas con capacidades sobresalientes.
En la celebración del tercer aniversario de la fundación, decenas de niños y adolescentes se dieron cita para convivir y recibir respectivos diplomas.
Entre los invitados especiales estuvieron Gibrán Horemheb, Andrew Almazán y Jonatan Barrera, estudiantes de medicina que han sobresalido en sus diferentes campos.
Gibrán es tapatío, tiene 22 años y busca una cura para el Sida, es estudiante de quinto semestre de medicina en la Universidad de Guadalajara y estuvo a un tris de irse a Alemania para seguir sus investigaciones.
“Quiero patentar la vacuna en México y traer los suficientes recursos al país para investigaciones en la medicina que cambien nuestro curso”, comentó.
Autoridades de la Secretaría de Salud se enteraron de su existencia, por una entrevista en Excélsior, y decidieron darle todo el apoyo, por lo que Gibrán tiene pensado realizar un doctorado fuera del país, sus opciones son Alemania, Israel, Holanda o Australia.
Andrew Almazán entró a la universidad a los 12 años de edad, hace tres años, para estudiar las carreras de medicina y sicología, con promedio de 9.8 en ambas es conocido como ‘El niño genio mexicano’.
“La falta de apoyo intelectual, económico, social o cultural es causa de la pérdida de algunos talentos que habrían beneficiado a la sociedad”, comentó Almazán, quien acaba de recibir el premio de La Juventud en el DF.
Jonatan Barrera tiene 21 años y desde el 2009 cursa un doctorado en biomedicina en la Unidad de Fisiología Molecular del Instituto Nacional de Nutrición.
Pretendende encontrar la cura a enfermedades renales.
Los padres de familia son los primeros que deben recibir capacitación para atender a menores con capacidades sobresalientes:
Fundación Telegenio A. C., Morelos 140-3, colonia del Carmen, Coyoacán México D.F. teléfono: 56-59-35-44
La puntuación mínima de Coeficiente Mental (IQ) requerida para considerarse genio o persona con capacidades sobresalientes: 130.
Habitantes mexicanos que tienen un coeficiente sobresaliente: tres mil.



