| Hay demasiados genios, pero faltan los maestros - Fernando Savater |
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| Escrito por Antonio Rada García | ||||||
| miércoles, 17 de diciembre de 2008 | ||||||
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Fuente: Excelsior El filosofo español Fernando Savater sostuvo ayer que ante la crisis mundial y los problemas de delincuencia que vive la sociedad, el mundo requiere de una “ciudadanía activa” que deje atrás la indiferencia y la pasividad. Esta transformación para el autor de Política para Amador debe realizarse desde la educación, única “revolución no sangrienta” que salvará a la sociedad de la barbarie. Ante rectores de diversas universidades privadas del país, reunidos en la Muestra Iberoamericana de Televisión Educativa, que se lleva a cabo hasta hoy en el Centro Nacional de las Artes, Savater recomendó educar no solamente para el trabajo y para “desempeñar una función que pueda ser bien remunerada”, sino para “producir y trasmitir humanidad”. La educación, señaló, “es una revolución, una apuesta a largo plazo que para mí es el corazón mismo de la civilización, la labor más civilizada y civilizadora que existe, la única de la que dependen las verdaderas revoluciones no sangrientas de nuestra sociedad y de nuestro tiempo, es la educación”. Savater asistió con una hora de retraso y suspendió la conferencia que ofrecería por la tarde en el mismo lugar por cuestiones de seguridad, sin embargo, se dio tiempo para responder las preguntas de los asientes y hablar sobre su labor. “Yo me considero un profesor de filosofía, aunque ahora ni siquiera porque me jubilé en septiembre, pero fui profesor de filosofía, me considero sobre todo un educador, maestro en el sentido de escuela, no en el sentido alto, creo que en el mundo hay demasiados genios, pero faltan maestros”. A partir de ahí, el escritor dio rienda suelta a una disertación sobre el objeto de educar en el siglo XXI, “la educación moderna ya no puede confiar como antes simplemente en que la gente, los niños, los jóvenes, se van a impregnar de un mundo social heterogéneo. Hoy necesitamos una ciudadanía activa, combativa, diría incluso, capaz de tomar decisiones, una ciudadanía que comprenda y abandone esa frase que nunca debe decir un hombre libre, de ¿qué va a pasar?”. “Lo que tenemos que hacer no es preguntarnos ¿qué va a pasar? sino ¿qué vamos a hacer? y para que nos preguntemos eso hay que suscitar la consciencia y tener el vigor y la capacidad de enfrentar las tareas en las cuales nuestras sociedades están amenazadas, no por enemigos exteriores, sino desde dentro, por nuestros propios designios”, enfatizó. Para el filósofo, educar no es sólo formar laboralmente y con el objeto de desempeñar una función que pueda ser bien remunerada, sino sobre todo “la labor del educador es desarrollar esa especie de planta preciosa, esa flor de la humanidad”. “Los jóvenes están constantemente hablando, a veces con razón, de los abusos de los políticos, de la corrupción, de las condiciones de altos personajes, de los políticos con mafias o con crímenes y otros delitos, de cómo las cosas funcionan mal, pero casi nadie se molesta en explicarles qué sentido tienen las instituciones, qué sentido tiene que tengamos gobernantes, a veces ellos ven como algo absurdo que la sociedad se llene de políticos si son tan malos, es una especie de masoquismo social” y para combatir esta percepción, dijo Savater, se necesita de la educación. Autor: Luis Carlos Sánchez
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