| Genios Mexicanos, la imaginación es su insumo |
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| Escrito por Antonio Rada García | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| viernes, 04 de septiembre de 2009 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Fuente: Excelsior Lourdes Contreras Lo que inició debajo de la cama, con una lámpara entre las sábanas o en el cuarto viejo de la casa, ahora es tangible. Para algunos, la imaginación es un modus operandi. Es la realidad de los inventores, donde crear es casi un método de generación espontánea y donde los sueños nunca fueron tan reales. Son los genios, los inventores mexicanos, que entre casualidades, necesidades y experiencias personales han creado y lo han hecho público. Una estufa ecológica, un dispositivo para ahorrar gasolina, un bastón con sensores para invidentes, un alcoholímetro portátil, un cinturón volador, son sólo algunos de los ejemplos de lo que los “genios mexicanos” son capaces de realizar. Lo que para algunos es sólo ciencia ficción o una realidad que se refleja en las historias de Einstein o las teorías de Newton, para otros son las herramientas básicas para crear. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), hay al menos 200 mil inventos mexicanos registrados o patentados, pero a decir de las autoridades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), aún estamos lejos, “por capacidad económica o ignorancia” de registrar 100 por ciento de los inventos. Están entonces condenamos a vivir en el anonimato. Pero hay historias que sí se conocen. La de Héctor Fernández García es una de ellas. Pasante de ingeniería y oriundo del Estado de México, inventó un dispositivo para ahorrar hasta 30 por ciento el consumo de gasolina. Se trata de un cuerpo cilíndrico de acero que se coloca fácilmente cerca de los inyectores de cualquier vehículo y su tiempo útil de vida es de diez años. Este dispositivo trabaja con flujo y presión, y puede ser calibrado manualmente para que ahorre entre 1% y 30% del combustible. Su proceso es la historia perfecta, produjo su invento y acudió a patentar con el nombre de “El economizador de combustible” ante el IMPI. Lo mejor para él es que su creación ya se está comercializando en establecimientos en el estado de México. El Conacyt ha creado diversos programas para apoyar a los “genios”. “Avance” es uno de ellos y tiene como objetivo, en su subprograma de “Apoyo a Patentes Nacionales”, pagar cien por ciento los gastos que contribuyan a la protección intelectual de invenciones, el monto de la tarifa para la presentación de Registro de Invención y la concesión inicial de derechos de patente nacional. Pero el apoyo parece ser insuficiente y poco difundido. Según el Informe Anual 2008 del IMPI, se recibieron 20 mil 198 solicitudes para nuevas patentes, de las cuales sólo el 11.2 por ciento nacionales y el resto extranjeras, y de este mínimo porcentaje, 86.8 por ciento son de inventores mexicanos independientes y el resto de universidades y empresas nacionales. El más reciente invento que se hizo público fue el alcoholímetro en los celulares. Arturo Armendáriz, estudiante del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrolló un sensor especial que se instala en los móviles para medir los niveles de alcohol en la sangre, con el objetivo de disminuir y prevenir los accidentes automovilísticos. Su invento fue unmotivo para obtener su título de Ingeniero en Sistemas Computacionales. “El apoyo en instituciones como el Politécnico es muy valioso. Nuestro bastón con sensores para invidentes se nos ocurrió cuando íbamos en el metro. Y así surgen ideas de muchas personas, el problema en ocasiones es la falta de apoyos”, confiesa Édgar Cortés Martínez, uno de los tres inventores de un artefacto que detecta objetos y personas a un metro de distancia, y que fue apoyada por el IPN. En México, para un inventor independiente o una institución académica, el trámite cuesta alrededor de ocho mil 500 pesos, de acuerdo con datos del Conacyt. De México para el mundo Asimismo, el profesor de la Universidad de Stanford, Héctor Molina García, quien coordinó y asesoró a Larry Page y Sergey Brin, quienes son fundadores de Google. Armando Fernández rediseñó e hizo comercial los clásicos “mousepad”. En medicina también hay aportaciones. La píldora anticonceptiva es un desarrollo de Luis Ernesto Miramontes. A ellos los conocemos, pero ¿cuántos Albert Einstein mexicanos más habrá en el anonimato?
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