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Jesús Martín Caballero Vázquez E-Mail
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Escrito por Antonio Rada García   
miércoles, 18 de mayo de 2011

         

          Sin duda la paternidad es uno de los estatus que más privilegios tiene, esto es desde poder elegir el nombre de una persona como el organizar su existencia, su tiempo, su forma de vestir, calzar, que comer, a qué hora jugar, dormir en fin un sin número de acciones que se aglutinan en toda la estructura de formación de un ser humano… Pero, qué pasa cuando reciben a un ser con capacidades diferentes, con características que se salen de lo que cotidianamente llamamos “Normal” y tienen que enfrentarlo para poder proveer a ese ser de sus necesidades educativas especiales. Describo mi caso satisfecho de lo que hasta el momento he recibido como ser humano con un coeficiente intelectual evaluado como “Muy Superior”.

            Mi nombre es Jesús Martín Caballero Vázquez, nací el  29 de marzo de 1995 a las 3:05 de la tarde, mis padres son Ernestina Vázquez Espinoza  de ocupación pedagoga quien labora en Educación Especial desde hace 27 años y Jesús Martín Caballero Estrada, de ocupación Chef y quien labora en su propio restaurant;  mi gestación fue de 37 semanas después de que mis padres recibieron tratamiento de 11 ginecólogos ya que mi mamá no podía quedar embarazada, un tanto cansada y frustrada mi madre gracias a la insistencia de mi tío Paco (médico Cirujano hermano de mi papá) decidieron mis padres consultar al Ginecólogo Militar Luis Antonio Herrera Núñez siendo éste quien logró que mis padres “quedaran embarazados” a los 7 meses de su tratamiento, esto generó una gran algarabía entre familiares y amistades de mis padres. Platica mi madre que su embarazo fue muy cuidado en el aspecto físico y emocional considerándome desde entonces como “producto valioso” sobre todo para ellos pienso yo; mi nacimiento me colocó en el lugar del nieto más pequeño de mis dos familias de origen y de igual manera como el hijo único del matrimonio formado por mis padres.

             Desde antes de mi nacimiento he tenido mucho apoyo y aceptación de mis abuelos postizos Conchita y Nacho (mi abuelo “Pelón”) así como también de sus hijos Laura (mamáne), Nacho y Ady. Los dos primeros son mis padrinos de bautizo,  ellos siempre están pendientes de mis padecimientos físicos pues el “abuelo Pelón” es un médico de renombre en  la zona norte del estado, además de ser hermano de mi finada abuelita Malena, y mi abuela Conchita a través de mi madre  siempre está pendiente de que emocionalmente sean cubiertas mis NEE (Necesidades Educativas Especiales) de que sea apoyado en cuanto la  situación de salir de mi tierra natal para poder alcanzar el nivel educativo que demando en fin en ocasiones me siento como el único nieto que hasta la fecha  ellos tienen.Volviendo a mis primeros días de mi llegada a este mundo en la Cd. Y puerto de Tuxpan en el Estado de Veracruz Mex.

                    Fui un bebé muy sano hasta mis 7 primeros meses de vida cuando me ingresaron a una guardería infantil del IMSS donde mi cuerpo empezó a aprender a defenderse, a esa guardería solamente asistí 4 meses y me dieron de baja por situaciones burocráticas de mi madre.Luego entonces como mis padres trabajaban me quede al cuidado de mi consentidora abuela materna (mi abuelita Malena quien murió cuando yo tenía 10 años), como último miembro de la familia después de 11 años de que llegó el ultimo primo, me tocaba jugar con gente más grande que yo y en numerosas ocasiones sólo con adultos situación que me fascina hasta la fecha; mi madre afanada en cultivar mi socialización invitaba a mi prima y vecina Malú  de 9 años a jugar todas las tardes conmigo. Hicieron conmigo otro intento de asistencia a guardería ya que a decir de mis padres me sobraba quien me cuidara cuando ellos trabajaban y me estaban chiqueando de más, fui un niño muy consentido y sobreprotegido, las amigas de mi madre me llamaban el “niño de Oro” mi asistencia a la 2da. Guardería se vio interrumpida cuando al ir a recogerme mis padres me entregaron con un morete en la mejilla izquierda argumentando mis maestras que eran mis ojeras, semejante atentado a mi sobreprotegida existencia y pues maravilla  regresé con mi abuelita Malena,  mis tías maternas:  La maestra Amparo y la paciente tía Guille, así cursé mis primeros tres años de vida.Entre mis tres y cuatro años de vida apareció la alergia a la humedad,  la cual aún no me abandona del todo, provocó en mi entrar en un estatus asmático que duró tres días, causa por la cual ahora mis padres menos me separaban de ellos, mi papá empezó a comprarme muchos rompecabezas los cuales yo armaba en un santiamén dejando fascinado a todos los que me rodeaban jugaba dominó, memorama, etc.                       

                         Antes de iniciar mi preescolar formal cursé un año en una escuela particular donde me ubicaron por mi edad en un nivel de maternal, sólo eran 7 niños y en lugar de favorecerme el recibir atención casi personalizada propició que mi dependencia se hiciera mayor y que no aprendiera a valerme por mi mismo, mis padres decidieron que mi educación preescolar la realizaría en una escuela oficial y fue así que al cumplir cuatro años ingresé al Jardín de Niños José L. Garizurieta. Cerca de la fecha de mi 4° cumpleaños empezó mi interés por los números, una vez más mi papá me los mostro en la calculadora donde únicamente me basto conocerlos del 0 al 9 para poder darme cuenta que si los juntaba de dos en dos encontraría los vigésimos, de tres en tres los trigésimos y así sucesivamente, mi aprendizaje sobre los números daba pasos agigantados; pero mis relaciones sociales no se estrechaban, me pasaba la hora del recreo viendo como jugaban los niños de la primaria ubicada a un lado del jardín de niños, mi madre, conocedora de las estrategias a utilizar para lograr la socialización, le proporcionó a mi maestra una serie de sugerencias que hicieron posible que me integrara socialmente al grupo de compañeritos.

                              Al finalizar el ciclo escolar participé como ponente del tema “cómo nacen los bebes” me llevé las palmas de todos los padres de familia y me hice acreedor a recibir la bandera de la escuela de manos de mis compañeros que egresaban.Durante este periodo apareció en mi vida el tío BRUNO más bien era tío de mi papá, éste al conocerme quedó prendado de mí por causa de los alcances tan elevados que yo presentaba decía que yo era un adulto chiquito, el trabajaba en un barco de la SCT (Secretaria de Comunicaciones y Transportes), se identificó mucho también con mi papá ya que él era el cocinero de su citado barco, en una ocasión me invitó a tripular el barco mmmh! Fue una experiencia maravillosa, pues cuando llegamos mis padres y yo a bordo, nos recibieron diciéndome que yo sería el capitán, los cuatro tripulantes del barco me trataron como tal y se reían mucho de mis ocurrencias, coincidieron con el tío Bruno en que yo era un adulto chiquito.En mi segundo y último año de preescolar se hicieron notar aun más mis aptitudes para el manejo de los números, un día camino a la escuela le dije a mi mamá “… tu coche tiene 19,526 kilómetros andados verdad” “ah no 19,527” ella me contestó ¿Cómo sabes? Y yo le dije lo acabo de leer en el tablero, en pocos días más ya leía cantidades de millones, billones, etc. Y lo más sorprendente realizaba sumas y restas mentalmente de grandes cantidades, me gustaba mucho jugar con eso, disfrutaba de ver la expresión de los adultos al escucharme; mi maestra de grado no reconocía aun mis “cualidades” y en una ocasión cuando solicitó el nombre de un animal con “P”, yo respondí: Perezoso. Me dijo que ése no existía yo me molesté mucho,  le dije que sí existía que ella era la que no sabía, llamó a mis padres y me acusó de soberbia e irreverente, mi madre sugirió que hiciéramos una investigación para mostrarla al siguiente día a la maestra que el que tuviera la razón obtendría el reconocimiento del otro, salí de la escuela muy molesto hacia el restaurant de mi papá e inmediatamente después de comer fui con mamá a investigar, sacamos una lamina del perezoso aprendí todas sus características y al otro día se las recite a la maestra quien me dijo que la disculpara que en realidad yo tenía la razón, posteriormente le dijo a mi mamá que le estaba costando trabajo entenderme porque ella no tenía los conocimientos para tratar niños como yo.

                           Terminé mi preescolar y durante las vacaciones de verano le dije a mi madre que ya quería aprender a leer, entonces me llevó con mi tía Amparo quien preparó una serie de material para enseñarme, la primera sesión me salió con el cuento de “La mamá Ema y el papá pepe”(método de enseñanza de la lectura)  yo le dije que mejor me enseñara el de la mamá Nety y el papá Chucho que esos eran mis padres; mi tía accedió y después de tres sesiones, yo ya leía y mi tía se tuvo que quedar con todo su material que había preparado, manifestando que en sus 30 años de maestra de primaria nunca se había tocado con un alumno como yo que aprendiera a leer tan rápido.Con 6 años cumplidos inicié mi formación primaria en la escuela oficial “Antonio Nava” esta quedaba cerca del restaurant de mi papá, mi madre me llevaba y mi padre se encargaba de ir por mí a la hora de la salida, mi maestra de primer grado inmediatamente notó mi marcada inteligencia y supo encausarme para que yo no me aburriera en el salón de clases esperando a que mis demás compañeros aprendieran. También me aplicó una valoración optométrica y se dio cuenta de que padecía cierta debilidad visual haciéndome acreedor a utilizar unas gafas que me acompañaron hasta 2do año de secundaria. Alterno a mis clases escolares me inscribieron en un curso de computación y a la natación esta ultima como terapia para mi tratamiento de ASMA, en segundo año de primaria trataron de enseñarme las tablas numéricas, cuando le dije a mi mamá que me las preguntara, me las solicitó de manera ascendente y le dije que no porque así solo les iba a ir sumando y al hacerlo de manera descendiente le dije que no porque solo le iría restando, mamá dijo: ¡Hay Chuy mejor así lo dejamos porque salteadas yo no me las sé!… 

                  Así continúe mi primaria siempre sorprendiendo a mis compañeros y maestros, aprendí a declamar , a orar, representé a mi escuela en un sinfín de eventos  obteniendo siempre las mejores notas, mis boletas de calificaciones siempre llenas con la calificación de diez situación que me ubicó una vez más en el abanderado de la escuela y algo muy importante también de manera extra clase me inicié en futbol deporte que sigo fascinadamente practicando, fue también desde 2do, año de primaria que ingrese a mis clases de inglés en donde estuve hasta el 3er año de secundaria, obteniendo como resultado la comprensión y el habla de citado idioma.

                  Los reconocimientos escolares a mi desempeño como estudiante no se hicieron esperar, siempre había un concurso en cual participar, esto era desde un baile moderno, una manualidad, poesía, teatro, hasta un concurso de Oratoria. En este último me hice acreedor de un primer lugar, todo esto siempre me colocaba como el primero de la clase. Recuerdo una anécdota muy chistosa, como auxiliar didáctico llevábamos un libro guía el cual resolvíamos en casa para poder ir reafirmando nuestros saberes. Yo siempre las tenía adelantadas y todos mis compañeros me pedían prestado mi libro entonces yo decidí hacer el primer negocio de mi vida, puse un letrero en la paleta de mi silla con la leyenda de “se resuelven guías” mis compañeros hasta hacían fila para hacer uso de mis servicios y me pagaban cinco pesos.

                    Durante mis vacaciones de verano después de haber cursado mi tercer grado de primaria salimos de vacaciones, mi madre, mi abuela Malena, mi tía Amparo y yo a la ciudad de Monterrey, conocimos varios lugares, un día a media mañana mi mamá recibió una llamada de mi papá, tardaron mucho rato platicando, al finalizar su plática mi mamá me dijo que al regresar a Tuxpan me darían una información que yo debía de saber; mi madre empezó diciéndome que durante nuestra ausencia mi papá recibió una visita muy importante que yo tenía una hermana mayor y que deseaba conocerme que vendría en las vacaciones de fin de año; no supe que decir al respecto sólo pregunté… “no va a vivir con nosotros ¿verdad?” tal vez con temor de que alguien allanara mi imperio, mi papá dijo que no y mi mamá me explicó que ella tenía otra familia y que vivía en la ciudad de México que únicamente vendría de visita, a partir de entonces mi hermana nos visita una o dos veces al año, la pasamos muy bien y nos entendemos perfectamente, ella es mayor que yo seis años y es hija de una relación que tuvo mi papá antes de casarse con mi mamá, la verdad la quiero mucho y me gusta que sea mi hermana.Cuando cursaba el  5to. Año de primaria llegó a mi grupo una niña nueva, muy bonita y diferente a las que ya existían ahí, ambos quedamos flechados y nos hicimos “novios” la relación no duró mucho, pues como era propio de mi edad mis intereses estaban en otras cosas al igual que los de la niña.

                         Fue en sexto grado cuando participe en la “Olimpiada del Conocimiento” haciendo pasar adrenalina a todos los que me rodeaban pues el concurso pasaba de una etapa a otra hasta llegar a la etapa estatal, donde obtuve el 5° lugar de todos los niños del estado de Veracruz, esto me hizo acreedor a ser uno de los niños que visitarían  “Los Pinos” para convivir con el Presidente de la República Mexicana Felipe Calderón Hinojosa en el año del 2007, toda mi familia se mostraba orgullosa de mi, mi abuela paterna y mis tías (Concha, y Cata hermanas de mi papá) concertaron una cita para que me recibiera el presidente municipal, y allá vamos todos, me dieron la oportunidad de tomarme una foto en la silla presidencial: ¡Qué orgullo la verdad!; el viaje al D.F. fue maravilloso: 10 días sin mis papás y siendo tratado como todo un rey al igual que 500 compañeros de toda la nación fue sencillamente hermoso e inolvidable a la fecha lo recuerdo con un agradable sabor. 

                          Con esta gran vivencia ingresé a la secundaria, sin el menor problema, empecé a conocer cosas diferentes, amigos, más deporte, tareas de varias materias y los famosos trabajos en equipo donde innatamente tomaba la batuta y organizaba, coordinaba y en muchas ocasiones hasta hacia los trabajos yo solo, las materias me parecían bastante fáciles, sólo la materia de dibujo técnico se me hacia tediosa con tantas láminas que hacer y que presentar mes con mes, sin embargo como decía mi maestra “corazón tienes que aprender” esto fue solamente los primeros meses de secundaria después me di cuenta que los conocimientos académicos no variaban mucho de los abordados en mis últimos años de primaria, situación que me fue colocando con una gran apatía por las enseñanzas que me daban en las aulas de la secundaria, debido a la guía de mis padres no me incliné por realizar acciones negativas que pusieran en duda mi integridad como alumno ejemplar, mejor leía o consultaba fuentes que enriquecieran mis conocimientos recuerdo que en varias ocasiones los maestros me decían “ya no opines”, “permite que tus compañeros hablen”, “no puedo darte lo que necesitas”, etc.En fin de esa manera llegue casi al final del segundo de secundaria, cuando se me detectó Queratocono  (Hernia) en el ojo derecho, y posteriormente perforación en ambas retinas.

                           Fue en el D.F. donde me sometieron a una serie de tratamientos consiguiendo que a la fecha mis males estén controlados, mis innumerables inasistencias a la escuela no causaron ningún estrago en mis conocimientos y mucho menos en mis calificaciones, sin embargo si en mi apasionante práctica del futbol, al observarme  mis padres  bastante deprimido me propusieron tomara clases de guitarra a lo cual accedí, para ese entonces ya había llegado a mi vida el Tío Chuy (tío de mi papá) éste al igual que el recordado tío Bruno quien falleció un año después que mi abuelita Malena; hizo clic con mis padres y yo convirtiéndose a partir de entonces en una de las piezas más importantes de las significativas vivencias que he cursado estos tres últimos años de mi vida.

                   El Tío Chuy radica en el D.F. con su esposa la dulce Tía  Malu, su hija Samantha y su nieta Alexa; es un tipo de  casi sesenta años pensionado por el IMSS, le han dado cuatro infartos y su frase más citada es “Yo ya no tardo” el se queja de aburrimiento por no tener una actividad fija que realizar debido a que cuando se presiona le aparece un dolor en el pecho y le prohíbe la respiración, ah pero eso si  fuma como si fuera el ultimo cigarro en toda la industria tabacalera, la verdad no conozco a nadie que disfrute más su cigarro que él; durante la etapa aguda de mi enfermedad visual y hasta la fecha siempre me han apoyado con un sin número de atenciones tanto que en ocasiones mi madre me ha dicho que debo portarme bien para merecerlas, de igual manera aunque no en la misma medida he recibido la atención de su otros dos hijos Israel y Sandra así como también de sus conyugues e hijos.

                   Vuelvo a mis clases de guitarra, inicialmente empecé con un maestro que lo único que le interesaba es sacar “ lana” con sus improvisadas clases, siempre era lo mismo y no pasábamos de las mismas canciones pues ni siquiera me enseñaba notas; mi madre me contactó con el maestro Roberto Tamariz quien me visito en mi casa y me dijo, “Si piensas que puedo ser tu maestro estoy dispuesto a ayudarte” si no es así, lo dejamos y no pasa nada, en unos de los muchos viajes al D.F. a consulta con los oftalmólogos, el tío Chuy conocedor en la materia me llevó a la calle Mesones, donde me compraron mi primera guitarra, regresamos a Tuxpan y pues a darle a las clases de guitarra  con Tamariz, resultó también ser un fraude: su enseñanza era muy lenta y yo me desesperé y acabé estudiando guitarra de manera autodidactica y a mi ritmo.

                     Durante este ciclo escolar también surgió en mi la inquietud de conocer acerca de la Logia Masónica le comenté a mi madre  y ella me preguntó qué de donde salía mi interés, le dije que estaba leyendo mucho al respecto, ella me informó lo poco que sabía, entre eso, que aquí en la ciudad había un grupo, para entonces ya uno de mis maestros de la secundaria me había dicho que si yo quería, él podía presentarme, mis padres decidieron que iríamos a platicar con él para que les disipara algunas dudas, así lo hicimos y ambos se convencieron de que no era nada malo para mí, si no todo lo contrario, yo muy motivado no descansé hasta que me ingresaron al grupo de AJEFS de la Logia Masónica local, he tenido pocas oportunidades de participar sin embargo en una visita al grupo de la ciudad de Poza Rica Ver. con mi participación en un certamen de oratoria improvisada, me llevé las palmas de los concurrentes, y me hice acreedor a cierta cantidad monetaria y a un diploma por mi destacada participación.

                     También gané dos campeonatos de futbol con el club “REGINA NUÑEZ”, con el que participé de forma exitosa hasta mis lesiones visuales, busqué participar en todo lo que se me ponía en frente y gané numerosos concursos de matemáticas en nivel escolar, zona y regional.En esta etapa, a los 14 años de mi vida, comencé a filosofar solo sobre cómo funcionaban todas las cosas, me quedaba solo en mi cuarto pensando y pensando la forma ideal de vivir, llegando a la conclusión de que tenía una capacidades sorprendentes por el simple hecho de que yo estaba creando ideas, de este modo fue cuando comprendí la semejanza y el poder que Dios nos dio, para poder crear nuestros propios pensamiento, fue allí cuando empecé un breve pero interesante estudio de la cábala judía que continuo hasta estos días.

                       Las enseñanzas de esta hicieron que despertara en mi curiosidad por explotar mis capacidades, puesto que siempre había visto todo de una manera muy simple y sencilla, puesto que nada se me hacía difícil, bueno casi nada, pero no tenía que imprimir gran esfuerzo para lograr los resultados que obtenía, hasta que un día, empezando el año 2010, me propuse utilizar mis capacidades al máximo esperando los resultados, que vendrían cayendo poco a poco y por los cuales hoy me siento muy satisfecho.Terminé mi secundaria bastante fastidiado, diciéndole diariamente a mis padres que me aburría ir a la escuela que no me enseñaban nada nuevo, ya mis amigos me aburrían también con su afanado deseo de fiestas, paseos, salidas a reuniones a las que yo planeaba ir y en muchas ocasiones ya para salir me arrepentía y desistía de hacerlo, también había yo terminado con una relación de intenso noviazgo cibernético que sostuve con una niña del estado de Guerrero a donde yo juraba que quería ir de vacaciones de Verano y que ya habíamos acordado mis padres y yo que así sería, en fin hasta el tío Chuy estaba incluido en el Tour, mis padres decían que sería mi regalo de 15 años; estos intereses desaparecieron totalmente de mi mente, y una vez más mi madre me propuso que buscara la manera de contactarme con algún curso de verano para jóvenes talento, esto me entusiasmó mucho y por medio del maravilloso Internet conocí a Antonio Rada.

                    Por su aparte mi madre también sacó alguna información con un  amigo de la familia interesado en que mis NEE fueran cubiertas, esto era en la ciudad de Puebla solo que solicitaban por  escrito el diagnostico de mi coeficiente intelectual, me llevaron con una psicóloga de toda la confianza de mi madre me aplico una serie de pruebas psicométricas y encontró que mi CI es de 145, ella es la Psicóloga Jovita islas del Ángel,  cuando nos dio los resultados a mis padres mi hermana y yo, mi mamá no paraba de llorar yo la verdad no atinaba qué pensar o qué sentir, al saber esto la actitud de mis padres, especialmente la de mi madre, conocedora de mis NEE y convencida al tener una medición cuantitativa de mi C.I., cambió para apoyarme y buscar hasta donde ha sido posible la manera de que yo tenga la educación que demando.       

                     Fue Toño Rada el presidente de TeleGenio quien me dio el correo del Maestro Juan José Quintero en la ciudad de Monterey, lugar al que según mis padres  me iría a realizar mi último año de preparatoria y posteriormente mis estudios profesionales, le mandé un correo al maestro Juan José el cual  me lo contesto inmediatamente, recuerdo que le grite a mi mamá que fuera a mi cuarto pues el chavo de Monterrey que coordinaba a los alumnos Talento de Nuevo León estaba en el Chat, mi mamá platicó un rato con él y acordaron que yo asistiría en esa ciudad al campamento de verano para Talentos en la ciudad de Monterrey mi madre expresó “Chuy, Chuy, Chuy hace 5 días yo juraba que iríamos de vacaciones a Guerrero y ahora que a Monterrey,… bien, a ver qué pasa”.

                Para el viaje a Monterrey nos hizo favor el tío CHUY de acompañarnos, yo iba muy emocionado y entusiasmado, pues aunque no sabía exactamente lo que encontraría solo sabía que sería mejor que lo que había recibido en las aulas últimamente, nos instalamos en casa de mi paciente Tía Guille, su hijo Pedro y Malena, y al otro día a la escuela donde sería el Campamento y… grata sorpresa el chavo Juan José Quintero era un hombre mayor de profesión Físico con no se qué tantos post grados y experiencia, éste nos recibió amablemente nos dio la bienvenida a todos los que participaríamos como discípulos, y la parte más importante de ese día fue cuando nos presentaron a los maestros que nos impartirían las cátedras, por ejemplo matemáticas un Dr. Graduado en Alemania, biología un ex-director de la facultad de Biología de la UANL, en fin una serie de personalidades con mucha preparación y experiencias, a los tres días de estar ahí ya no quería regresar a Tuxpan, sentía la necesidad de estudiar entre ellos de elevar mi nivel académico de ya no sentir ese tedio que me causaba la enseñanza de mi ciudad natal; mi mamá y mi tío Chuy me llevaron a algunas escuelas para buscarme inscripción y que me quedara a estudiar allá, ya habían pasado las inscripciones en las escuelas oficiales, únicamente había cupo en las escuelas particulares y con muy poca probabilidad de ser becado mi madre habló conmigo y me explicó que esta vez lo sentía mucho pues no podía cumplir mis deseos, y así el tío Chuy y mi mamá apelando a la sensatez desistieron de su intención de cumplir con mi deseo de estudiar la preparatoria en Monterrey.

           Se regresaron a Tuxpan dejándome en la total desolación; yo me quedé en el campamento disfrutando cada minuto de mi estancia junto a ellos (Talentos) ahí todos éramos iguales hablábamos el mismo lenguaje, nos entendíamos a la perfección, nuestros intereses eran los mismos y qué decir de las clases eran un verdadero agasajo, tocábamos guitarra, cantábamos , hacíamos deporte y algo que despertó en mi mucho interés jugábamos Ajedrez como los “Grandes” llegó el ultimo día de  convivencia con  ellos y todos me dieron muestras de afecto y de agrado al haber convivido  con un “Jarocho” como me nombraban los “Regios” en el campamento de Talentos.

               Después de conocer el campamento me di cuenta de que mis capacidades apenas empezaban a aprovecharlas y saber qué hacer con ellas, sabía que debía explotarlas pero  aún no tenía una idea clara ni concisa de cómo lo llevaría a cabo. El sueño terminó y regresé a Tuxpan nada convencido de quedarme tres años a estudiar una preparatoria en la que según mis esquemas sólo perdería el tiempo, para consolarme me inscribí en el club de ajedrez municipal, todos los días iba y jugaba con personas adultas, con muchos años de practicar este deporte, poco a poco me fui relacionando en el juego y antes de tres meses ya jugaba con los “grandes” generalmente empatábamos y total que termine ganándoles en un torneo que se organizo en el club, el tío Chuy y mis papás me “botaneaban” porque el premio nunca me lo, pero yo estoy totalmente satisfecho porque les gané.

                 Por otro lado yo continuaba con mi inquietud aquella de perder el tiempo en la preparatoria de tres años, muy pronto tendríamos que viajar al D.F. a otra consulta oftalmológica y como yo seguía en contacto con Toño Rada le dije a mi mamá que si ella quería Toño nos podría recibir en las oficinas de Telegenio, que yo quería ir porque él tenía una manera de que yo estudiara a mi ritmo y que hiciera mi preparatoria, y pues bien al D.F., estaba yo emocionadísimo, eran tantas cosas juntas, conocer a Antonio Rada era algo para mi importantísimo ya había leído todo lo publicado sobre él y sentía que ya nos conocíamos desde hace mucho tiempo, llegamos a la cita puntuales a la hora indicada, íbamos mi primo Efrén (él es mayor que yo 4 años me llevo  “súper” con él, solo que tenemos gustos muy diferentes), la tía Malu, el tío Chuy, mi mamá y yo, pasamos dos horas platicando con Toño sin sentir en ningún momento la menor muestra de tedio a fastidio sino por lo contrario, mi mamá y el hablaron tanto que dejó convencida mi madre Pedagoga con muchísima experiencia en educación Especial de que lo mejor para mi seria que estudiara la Prepa Abierta, pues así la haría en el tiempo en que yo fijara y que aprendería con mayor facilidad y sobre todo que mis conocimientos serian de calidad porque yo mismo marcaría los limites y alcances de mis aprendizajes.

                 Y bien salimos de la charla con Toño Rada todos muy sensibilizados respecto a mi opción de un futuro placentero estudiando a mi ritmo, el Tío Chuy y la Tía Malu nos ofrecieron todo su apoyo si decidíamos que tomara la sugerencia de Toño Rada, al otro día muy temprano nos dirigimos a las oficinas centrales de la preparatoria abierta ahí me dijeron qué documentos necesitaba para mi ingreso a ese sistema, mi madre se comunicó con mi papá y éste se encargó de enviarme mis doctos originales después de haberlos solicitado en la preparatoria de Tuxpan donde yo ya estaba inscrito, e inmediatamente que tuve los documentos en mis manos me registré como aspirante a cursar la prepa abierta y me dieron un horario para una plática donde me explicaron todos los pormenores del sistema de preparatoria abierta, salí de ahí convencido de que la cursaría en seis meses, mi madre un poco desconcertada me dijo que si estaba seguro que si podría hacerlo y yo muy categórico le dije que si, y una vez más el tío Chuy me dijo “Aunque yo ya no tardo” me ofrezco a apoyarte en tu estancia en el D.F. cuando tengas que presentar tus exámenes y a llevarte de regreso a Tuxpan y de paso  puedo descansar unos días al nivel del mar, entonces mi mamá le contestó que el único pero que ella encontraba era ese “yo ya no tardo” que si le garantizaba que no se iba en los seis meses que seguían yo realizaría la preparatoria en ese sistema, todos nos reímos y yo entendí que tenía la anuencia para seguir con mis planes. 

                Cada quince días viajaba de Tuxpan al D.F. a presentar cuatro exámenes , el tío Chuy siempre apoyándome en todo momento, en realidad todos en su casa me acogieron con mucho cariño y tolerancia pienso yo, esto me favoreció mucho ya que siempre tuve la compañía del tío, aprendí a quererlo mucho, aunque por su carácter y el mío acabamos llevándonos bastante fuerte pero los dos aguantamos “bara” como dicen en mi tierra; apenas iniciaba la prepa falleció la abuelita “Panchita” (mamá del tío Chuy) cuando me entere sentí la necesidad de estar cerca del Tío quien se puso muy triste pues su mamá siempre había vivido con ellos, hasta la fecha cuando llego a su casa siento que falta ella ahí; en fin la prepa siguió, fueron seis meses de mi vida de intensa convivencia con esa familia, todos estaban involucrados  en el asunto de mi preparatoria, siempre pendientes de que si pasaba o no los exámenes, pasaban adrenalina cuando les decía que había estado difícil y al final siempre pasaba, ya para terminar me decían que para que hacia esos comentarios si nunca reprobaba, cada quince días al terminar mi último examen el tío y yo nos trasladábamos a Tuxpan; durante este tiempo también conocí al tío Rafa hermano de la tía Malu, lo invitamos a Tuxpan  accedió, se sintió tan a gusto con nosotros que también le entró al asunto de apoyarme en lo de la prepa abierta ahora el también me regresaba a Tuxpan al terminar mis exámenes, y pues también estaba pendiente de que si los acreditaba o no; los tiempos se cumplieron las materias se acreditaron y colorín colorado la prepa se ha terminado.

                        Durante mis meses de preparatoriano sucedieron muchas cosas importantes en mi vida, puesto que fue la primera vez que sentí presión escolar y fue cuando me di cuenta que estaba aplicando un esfuerzo considerado, cosa que me hizo sentirme inmensamente satisfecho pues al fin había encontrado algo que me exigiera mis capacidades intelectuales al límite, además me identifique mucho con mi papá, le pedí trabajo en el restaurant y pasamos muchas horas juntos, aprendí muchos aspectos del restaurant y como dice mi mamá trabajaba de “dueño”, me fijaron un sueldo mismo que siempre ocupe para comprar libros siempre libros me interesan mucho los de , ajedrez, matemáticas, física en fin, siento que son mis aliados aunque nunca me bastan siempre quiero más, de vez en cuando me reúno con mis amigos de la secundaria estos me comentan de la forma en que están estudiando y algunos me han llegado a decir que les gustaría tener mi capacidad para poder estudiar al ritmo que yo estudio, por estas fechas también me hice novio de Diana uno hermosa muchachita de 14 años con quien llevo una relación muy bonita cuento con la aprobación y vigilancia de sus padres y pues también de los míos, ah y también de la del Tío Chuy quien grandemente me hecha porras  ya conoció a Diana y a mi suegra y tuvo la oportunidad de convivir con ella en un viaje que coincidimos en el D.F..

                       Llegado el momento solicité examen de admisión en la UNAM, no hubo una sola persona que me dijera que mi aspiración de entrar a esa universidad era fácil sin embargo,  con el apoyo de mis padres y sobre todo el incuantificable apoyo del tío Chuy, presenté el examen y como resultado obtuve que de 120 reactivos que tenía el examen saque 104 aciertos, y la carrera de Lic. En Física requiere para su ingreso 94, razón por la cual me coloqué como aspirante ACEPTADO ubicándome como uno de los aspirantes de mayor puntuación y para ingresar a la UNAM corroborando así mi diagnóstico de C.I. MUY SUPERIOR, esto sucedió un día antes de cumplir 16 años de edad por lo tanto puedo decir que de 15 años acredité mi preparatoria y mi ingreso a la máxima casa de estudios de la nación.

 

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Modificado el ( miércoles, 18 de mayo de 2011 )
 
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