El fanatismo es malo, es cierto, pero por ejemplo, pienso en mi abuelita con casi noventa años, yendo a la iglesia (evangélica) casi todos los días, divirtiéndose con las amigas que ha encontrado allí, yendo a eventos, a excursiones... y después me pregunto, ¿cómo sería su vida sin la religión? ¿sería feliz una persona tan mayor con nada que hacer en la vida? ¿Tendría amigas o a alguien con quien compartir sus intereses? Y realmente, en su caso, creo que no es precisamente malo para su vida poder hacer todas esas actividades.
Para las personas débiles, como mi abuelita ahora que es anciana, "el Dios de los débiles" es bueno.
Creo que es relativo... como todo en esta vida.
Creí en "el Dios de los débiles" hasta los nueve años. Desde entonces mi fe fue decayendo, pase por varias creencias hasta que descubrí que el único poder creador de nuestra vida reside dentro de uno mismo, y ese es mi "Dios de los fuertes", a veces me resulta fácil entenderme con él y otras no tanto, pero sé que no se va a ir a ninguna parte.
