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¿Alguna vez se han puesto a contar cuántos tipos de líquidos bebemos y cómo es que los bebemos?
¿Cuánta agua beben? ¿Cuántos refrescos? ¿Cuátas tazas de café? ¿Cuántas copas de vino? ¿Beben jugos de frutas naturales? ¿Malteadas?
Para aprender a hidratarnos adecuadamente siempre es bueno imaginar los dos extremos: ¿qué pasa cuando estamos varias horas bajo los rayos del sol? ¿qué pasa si nos caemos en una alberca y no sabemos nadar? En ambos casos el nivel de agua en nuestro cuerpo no es el idóneo.
Se dice que un cuerpo de bebé tiene alrededor de 80% de contenido de agua mientras que un anciano puede disminuir hasta un 60% por lo que un adulto se encuentra alrededor del 70%.
Ahora bien ¿cómo bebemos los líquidos? ¿lo hacemos con calma? ¿disfrutando y saboreando lo que bebemos? Ni beber demasiado aprisa, ni beber en demasía o escasamente es bueno. El indicador de que nos hace falta agua es la sensación de sed, pero a veces, por muchas malas circunstancias, las personas niegan lo que sienten y continúan adelante sin hacer caso omiso de lo que el cuerpo les pide. Los invitamos a escuchar su cuerpo y sentirlo, si le hacen caso se estarán evitando gran cantidad de enfermedades y problemas.
Saludos
Hay quienes lo beben a toda velocidad y en abundante cantidad, sin saborear o paladear lo que están bebiendo, perdiéndose del placer de saber a qué sabe lo que beben.
Otras personas toman las bebidas o muy calientes o muy frías y eso también repercute en su salud.
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